Somatizar – Una Trampa Sutil

Somatizar – La Sutil Trampa de las Escusas

Somatizar puede marcar para uno la diferencia entre su bienestar y una dudosa calidad de vida o aún mismo, entre su éxito y su fracaso ante las situaciones con que se afronta a diario.

«El optimista siempre tiene un proyecto, el pesimista siempre tiene una escusa. El que vence es honesto con si mismo, el que fracasa siempre encuentra una justificativa»

Considerando las implicaciones relacionadas al acto de somatizar, es importante que sepamos exactamente a que se refiere, con el fin de vencerlo.

somatizarQué significa Somatizar

Según el diccionario español somatizar es “convertir los trastornos psíquicos en síntomas orgánicos y funcionales”. En otras palabras conduce a lo que actualmente conocemos por trastornos psicosomáticos, bajo los cuales las personas niegan cualquier problema de orden psiquiátrica, pero se quejan reiteradamente de síntomas reales como dolor física, náusea, vértigos, lesiones y depresión.

Al somatizar, las sensaciones son reales pero no encuentran una explicación en causas físicas. Uno llega a pasar por exhaustivas pruebas diagnósticas sin que los resultados demuestren nada en positivo. Al somatizar, demanda continuamente atención médica aunque la investigación clínica no llegue a la conclusión de que los síntomas aporten una justificación orgánica.

Así que los trastornos psicosomáticos asociados al somatizar están relacionados con factores de orden psicológico que contribuyen a que los síntomas físicos aparezcan y permanezcan.  También pueden determinar su grado de intensidad y gravedad. De eso se trata el somatizar. De manera que cobra vida una pregunta… ¿hasta que punto ese puede ser un proceso consciente?

Somatizar – ¿Un trastorno consciente o inconsciente?

En efecto, como hablar de somatizar está de moda es posible que la gente se precipite en juzgar o hasta mismo que un profesional de la salud se precipite en su diagnóstico al tratar los síntomas presentados por alguien. No siempre y necesariamente los síntomas de difícil diagnóstico tienen su origen en lo psicológico, no siempre son resultado del somatizar. Precipitarse en atribuir a factores emocionales o psicológicos los síntomas del paciente puede conllevar a un estado enfermo crónico y una vida de calidad dudosa, como ya mencionado.

Por otra parte hay que tener en cuenta otro importante factor. Es que uno también se puede valer de síntomas y actitudes de conducta perjudiciales probadas y aprendidas, repetidas y justificadas por uno mismo, bajo el concepto del somatizar, para ocultar una característica negativa o algo que le parezca reprochable.

Uno se puede valer del argumento (conscientemente o no) para engañar primariamente a sí mismo y a consecuencia a su entorno con el fin de auto justificar su conducta, muchas veces auto destructiva, basada en factores como el miedo, la falta de valor y confianza en sí mismo o sencillamente en el sentido de acomodación frente a los retos que proponen la vida (trabajo, relaciones personales familiares, de amistad…)

Así que dicho de manera sencilla, somatizar se revela en la constante búsqueda de atención médica por síntomas inexplicables y puede ser la escusa ideal que uno proporciona a sí mismo para justificar su inhabilidad para cambiar importantes situaciones en su vida. O la manera que encuentra para convivir con el deseo conformista de permanecer como está sin que por ello sufra el juicio de los demás (o de uno mismo). Vale aquí añadir que tal comportamiento suele ser mucho más consciente y frecuente de lo que se puede pensar. El sujeto que desarrolla la tendencia de somatizar puede tener consciencia de ello o no. En cualquiera de los casos incluye a sí mismo en un círculo vicioso de <conciencia-dolor-negación-consciencia> de lo cual no logra salir sin ayuda. Y el principal punto en cuestión es si de verdad quiere recibir ayuda.

Somatizar – Una trampa Emocional

La popularidad de las enfermedades psicosomáticas y la condescendencia dirigida a las personas que las sufren puede añadir fuerza al factor que ancla el sujeto a un proceso de somatizar constante, consciente de ello o no.

Tomemos como ejemplo a una persona con baja autoestima que desea emprender algo.  Es posible que encuentre una gran satisfacción al imaginarse emprendiendo y proyectando las imágenes del éxito que le gustaría tener. Pero en su íntimo se infravalora y no se ve capaz de hacerlo.  Es también demasiado dolido para ella asumir con claridad esa sensación de incapacidad. De manera que somatizar estos sentimientos  y manifestarlos  en sensaciones físicas que la «impiden» actuar «como le gustaría» es una escusa u opción muy interesante. El somatizar por lo tanto puede producir un sin fin de escusas. Son creadas por uno mismo para justificar primero ante su propia persona y después ante los demás que, si no tiene el éxito que quiere no es su culpa o responsabilidad.

Y esa es una trampa emocional. Una trampa que respecto al éxito puede ser mortal.

Todo aquél que busca crecer personalmente debe tener en cuenta las trampas que el sistema emocional puede poner en su camino a través de la tendencia a somatizar emociones negativas.  El real deseo de progresar y la honestidad con uno mismo es esencial para lograr reconocerlas, saber tratar con ellas y superarlas. Y buscar la ayuda adecuada si necesario.

¡El éxito en cualquier instancia depende de saber afrontar el somatizar y las escusas! En otras palabras, para lograr el éxito «no hay escusas».

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